lunes, 29 de agosto de 2011

Definitivamente, le amo

Pasaron los días, y yo veía mi vida de color rosa. Estaba continuamente sonriendo. Mis amigas me decían: Es la primera vez en tu vida que eres feliz. Y yo me limitaba a sonreír. Pero un día, Él estaba serio, muy serio. Se había enterado de que dos chicos me habían pedido lío a sus espaldas pero yo les había dicho que no, y para colmo mis amigas le atosigaban, le agobiaban, le hacían la vida imposible. Entonces, me lancé y fui a hablar con Él estuvimos más de media hora hablando, era por la noche y mis padres me esperaban enfadados por mi tardanza. Pero a mi me daba igual, quería arreglarlo con Él. Le dije que le quería, que le amaba, que yo me iba a encargar de que mis amigas le dejarán en paz. Entonces, hubo un silencio y le dije: Me tengo que ir. Y Él me dijo: Si quieres, te acompaño a tu casa. Yo asentí. Fuimos agarrados asta llegar a la cuesta que subía mi casa, entonces me besó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario